sábado, abril 05, 2008

Bastante tengo yo con hacerte soñar cada dos días... ¿Dime, cerraste los ojos?


Quiero regalar un sueño antiguo a una amiga reciente. Es un regalo para el día después de su cumpleaños. Somos amigos y confidentes hace tan poco que todavía no sabe que me gusta regalar un día después —no el del aniversario, ni la vigilia, sino el día después—, el del ayuno, cuando los labios han quedado fríos de decirse tanto y derrocharse con tanta gracia; es un beso diferente que sabe diferente… Y sé que mi amiga no es indiferente a estas cosas: ella es especial y especiada; es Aries, una cabra loca, una llama… Por ejemplo lee a Rilke… —me lo devuelve a bocanadas alguna madrugada de esas que nos vamos juntos de parranda al club de las luciérnagas muertas a emborracharnos con absenta y spleen hasta el amanecer—… y borda catástrofes, cómo las borda al borde de su cama. Qué arte tiene con sus zalamerías mi Lou-chica…

Éste es un sueño en el que fui mirón, que no voyeur, del amor de una pareja de amadores; en el que miré tanto de lejos como de cerca, y no dejé de correrme de vergüenza todas horas que estuve junto a sus sombras acechando… No me arrepiento de haberles contemplado esa noche, como no me arrepiento haberlo visto todo antes y después —el amor, como los desastres de la guerra; la desnuda belleza y la lepra vendada hasta los dientes; las maravillas y miserias a ambos lados de la Puerta de Tanhäusser… No, no es eso… —no se arrepiente el que se atreve a todo y todo lo desea en su vientre antes que en su cabeza… Pero sí he dudado si debería contar lo que vi o lo que quise ver en realidad; en esas estoy a estas alturas… Al fin al cabo un cuento es una historia que no nos pertenece del todo, no suficientemente… Aunque éste es mi sueño ellos fueron mis soñadores…

“Se amaron olvidando deliberadamente y sin consenso previo todo lo que habían aprendido hasta entonces en sus desiguales viajes por la vida como por el amor, incluso la maestría de aquellos cuerpos en donde fueron huéspedes por un tiempo… Todos sus besos y caricias les fueron desconocidos desde el principio… Tras sus primeras sorpresas y curiosos descubrimientos —contiguos, sucesivos, silenciosos—, atentos ya sólo a la próxima caricia imprevisible, se dejaron llevar confiados al dictado de sus dedos (que ellos saben de poemas y del placer de escribirlos digitales)… En un instante se rindieron al acontecimiento de su tacto, al imperio de sus urgencias, sin importarles ni dónde ni cómo… Aún no sé qué anagramas simbólicos crearon con sus cuerpos —o si fue la química de sus líquidos mezclados sin medida o la alquimia de sus olores trenzados en un único perfume venenoso— lo cierto es que a su capricho compusieron un volumen absolutamente refractario a cualquier recuerdo anterior que les perteneciera, una figura informe y portentosa que enmudecía al mismo eco siempre tan inoportuno… Poco más puedo contar en concreto de aquel sueño de amantes —de tan puro, diamante en bruto— porque nada fue en él concreto ni imaginable… Fue un amarse en abstracto, un abolir por decreto y en secreto cualquier referencia verosímil: nada que se hubiera escrito o leído se les parecía o representaba… ni un solo fotograma en movimiento ni una imagen congelada ha retratado hasta ahora este amarse sin recuerdos… —ni siquiera una pintura de esas que inventan los más surreales pintores, amantes también a ratos libres, soñadores a perpetuidad… Se amaron sentados en el olvido, ajenos al tiempo, al lugar, a mis palabras impacientes… En algún momento creo que durmieron y en otro despertaron, aunque ni ellos ni yo recordamos los detalles ni la secuencia del prodigio, o si fue antes o después lo uno de lo otro… Luego se recostaron sobre el vacío abrazados por miedo a desvanecerse, perderse, de ligeros que se sentían… fue un abrazo perezoso, de esos que se demoran una eternidad”…

Qué fantástica esta aventura, ¿no?; qué hermoso triángulo equilátero de benditos amnésicos componemos, narcolépticos por placer, ¿verdad?… No me preguntéis si siguen o no aún enredados en sus nudos, nudo sobre nudo, desnudos… lo desconozco; además no me interesa… Ésa es otra historia: su historia, no la mía… Bastante tengo yo con hacerte soñar cada dos días… —y ahora dime si cerraste los ojos…


Foto: Escena del Ramayana. What Phra Keo (Templo del Buda Esmeralda), Bangkok, Thailandia; diciembre 1995

27 comentarios:

Ginebra dijo...

Querido Pau, este post se merece un gran aplauso sonoro y te lo he dado... Esa historia de amantes y espectadores es realmente interesante. Me gusta mucho como describiste su acto amoroso: los impulsos del principiante,el tacto, el olor (los sentidos)...
lo mejor del mundo es hacer el amor, estoy plenamente convencida de ello.
Besos.

Camille Stein dijo...

De estos sueños vestidos de delirio nace toda la literatura preciosa del mundo.
Yo estuve en ese templo, en Bangkok. Hace muchos muchos años... Iba vestido de olor a arroz y de calor monzónico.
Un saludo... El Tíbet volverá a su cauce... Confiemos :)

Blasfuemia dijo...

Me uno a ginebra en el aplauso, así que levanto las manos del teclado para hacer plas plas plas...

MartinAngelair dijo...

Yo me las poso...para atreverme a decirte...algo.

Pocos arrancan comentarios míos aunque lea, (o casi lea), a muchos.

He hecho gimnasia emocional al leerte.

No sólo se trata de decir, y vestir... sino de combinar espacios para digerir. Y tu, lo haces posible.

Es fantástico.

De la misma forma que hubo días anteriores que me hacía daño, no sabía bien si tu insolencia o tu inapetencia comunicativa.

Pau, gracias por ser y compartir.

Un beso casto. Y espero que de vez en cuando, me acojas en tus renglones.

...Y esta vez, no, no he cerrado los ojos...

MaleNa-La Porteña dijo...

Señor Llanés, Ud. es poseedor de la maravilla, la dibuja con trazos de tinta.

Este post me roza de cerca, quizás porque soy una mujer de Abril, quizás porque traspase la Puerta de Tanhäusser alguna vez.

En un rato si no lo molesto, regreso.

Abrazos morados.


MaLena

Inocencia prohibida dijo...

Como siempre tus entradas son grandiosas. Me encanta como describes las emociones y como eres capaz de ponerte en situación. Me uno a tus aplausos.

Felicidades también a tu amiga ;-)

Un beso grande

Inocencia Prohibida

Raquel Fernández dijo...

Me gustó muchísimo el texto. Las emociones son reales, palpables. Un manejo del lenguaje encantador.
Gracias por pasar por mi blog y darme la oportunidad de conocerte.
Un abrazo!

elisa dijo...

" Se amaron olvidando... la maestría de aquellos cuerpos en donde fueron huéspedes por un tiempo"...¡me encanta la frase!.
he visto en el blog de Sarah que te está gustando el blog interactivo que estamos escribiendo. ¡Visítanos cuando quieras! Nos alegramos mucho de que te guste y siempre serás bien recibido.
Un atento saludo.

Clodet dijo...

Si lo ha soñado
este relato me habla de su pareja hierogámica profunda

Me habla de alquimias secretas
encarnadas en substancia,
en cuerpos

Me habla del tres
de la polaridad y el principio que la trasciende

Me habla de usted, querido Pau.

Un placer leerlo

vesania dijo...

Si he cerrado los ojos, aunque no me preguntaste a mi, y he aprovechado de recordar mi sueño ese en que me pedia le devolviera mi cuerpo que era suyo y que el dejo...


Tus palabras me regalaron una sonrisa, gracias por ellas

Adriana Lara dijo...

mmmmmmmmm, very sensual, muuuuuy sexy eso de estar mirando...
Pau, ¿Cómo es eso de distraerse en mi blog con una mamona? No,no,no, es inadmisible...

marina dijo...

un sueño extático...
divino.

una sonrisa dulce
:-)

tequila dijo...

parar,deleitarse en un momento,nuevo y único,sin referencias,atemporal...

tus palabras cierran ojos y bocas.

un beso Pau

anamorgana dijo...

que es hacer el amor si no se olvida todo lo aprendido? tiene que ser como si fuera la primera vez y dejarse llevar.hacer el amor no es cocinar una paella.
me ha gustado, lo describes todo tan bien. Besos
anamorgana

Denise dijo...

Te parece? Que mirón y voyeur no es lo mismo?
No sé de qué lado me quedo...

lapaupachica dijo...

yo no diré esa boca fue mía. y no cerré los ojos, los incliné levemente hacia abajo para luego elevarlos unos 35º desde el horizonte. todo en un instante.

lágrimas de mar dijo...

dulces sueños

te dejo besos de domingo

lágrimas de mar

MARICHUY dijo...

Pau
Yo, como Denise, tengo una preguntita: ¿cuál es la diferencia entre hacerla de mirón y hacerla de voyeur?

Por lo demás, exquisito y sensual post. Son tan buenos tus escritos, que en ocasiones me da pena comentar; solo me quedo mirando y leyendo, casi como un voyeur.

Besos

Luna Carmesi dijo...

Si fue equilatero quizas resultó estable...
Me alegro...

Besos.

Eloisemoi dijo...

BUeno...una experiencia. No?

Nadie cierra los ojos mas bien es un flote de los sentidos.

Un saludo.

ev dijo...

ésta me encantó y es triste... Hiciste una bella imagen, o más bien muchas imágenes bellas de algo que pareciera no tiene sentido que suceda, pero se supone, dicen los sabios y tu lees más de ello, que todo tiene uno...

Yo soy cáncer y cumplo el 17 de julio, ojalá me des un regalo así de bello...
Beso sin nudos

Indigo dijo...

pasé de puntillas y sin tiempo. Espero no tardar en volver con todo el tiempo necesario para leer con calma ^_^
Abrazo

lapaupachica dijo...

¿y si fue un trapecio?

DianNa_ dijo...

Me gusta ver..., no cerraría los ojos, no me perdería detalle...
Y todo sigue...
Besos vecino^^

Samantha dijo...

Muy buen sueño¡¡¡, me encanta le emoción y el susupenso que encierra una relación vouyerista-exhibicionista, y todos los bloggeros tenemos un poco de ambos. Jejeje, muy bonito regalo para tu amiga.

Saludos¡¡¡¡ :)

Luz de Luna dijo...

Mirar mirar!!! se viaja tanto con solo mirar! me encantó tu post... de verdad es tan original.
Y gracias por tus palabras en mi rinconcito,había estado fuera unos diítas pero ya estoy retornando.
Un besote

Jennifer dijo...

Si... al mirar se siente, como siento cuando solo lo pienso. Esta noche lo recordaré porque lo escucharé en mi pensamiento. Lo recuerdo el día 100 del año por ser bisiesto.

Aun te leo Pau Llanes... simplemente por el placer de hacerlo. No necesito decirte lo maravilloso que escribes lo sabes lo suficiente.

Besos