miércoles, febrero 06, 2008

El Maestro Lingaraj Maharana





Lingaraj Maharana es un Maestro y un maestro de la escultura tradicional hindú… Aunque a simple vista pueda parecer una redundancia esta doble calificación de “maestro”, así quiero expresar con mayor énfasis que se trata de un hombre excepcional, y no sólo como un extraordinario artista escultor que ha alcanzado la excelencia de los clásicos —fue reconocido oficialmente gran maestro de la escultura hindú hace años, obteniendo el Premio del Estado de Orissa en 1987 y el Premio Nacional de la India en 1989—, sino sobre todo como guía y maestro de otros artistas y aprendices en las técnicas y sensibilidad que les son necesarias, un ejemplo de “saber estar” en el mundo de la creación artística y un modelo de recta vida como persona…

De origen humilde y padre carpintero artesano, a Lingaraj se le reconoció desde muy joven como alguien con facultades excepcionales para la talla de la piedra y alcanzar la perfección en la reproducción de los dioses del panteón hindú, de sus avatares, siguiendo los modelos de la gran estatuaria tradicional de la India. Sus esculturas son clásicas en el sentido que podemos denominar a la escultura que sigue unos cánones preestablecidos, pero también innovadora, buscando nuevos movimientos, obteniendo esa “gracia” y expresividad particulares que sólo puede hacerse con naturalidad y sentimientos propios… Es evidente que Lingaraj Maharana crea obras maestras, nuevos singulares modelos de perfección en sus esculturas de Krishna, Visnú, Siva, Ganesh: esculturas-deidades con alma (aquí sí que los dioses tienen alma y un artista debe saber dotarles de esa esencial transparencia).

Hace poco más de un año que conocí personalmente a Lingaraj y pude compartir con él muchos momentos memorables, tanto en su trabajo creativo como en sus horas desocupadas. Nuestra comunicación verbal fue deficiente al principio ya que Lingaraj prácticamente sólo se expresa en hindi (en el dialecto del Estado de Orissa para más señas). Menos mal que pude contar con la intervención de otro gran maestro hindú, Shrikant Deodhar, de Mumbai, que traducía mi inglés, y especialmente con la ayuda del artista español José Noguero, quien fue el que propició nuestro encuentro y la presencia de Lingaraj en España. Noguero conoció —por azar— a Lingaraj en su taller en Orissa, en 2003; de inmediato quedó fascinado por el artista y por el hombre, además de conmovido por la vida cotidiana en aquel humilde taller-hogar colectivo. Meses más tarde de su primer viaje, José Noguero volvió otra vez a Orissa para vivir la experiencia de trabajar y convivir con el Maestro seis meses, veinticuatro horas al día de vida sencilla y trabajo en común con el resto de ayudantes del taller. Fruto de esta estancia fueron miles de fotografías, centenares de dibujos, cuarenta horas de video y decenas de esculturas realizadas por nuestro joven maestro-aprendiz que le sirvieron para dar forma a un proyecto original para el Castillo de Santa Bárbara de Alicante, en el programa de actividades y exposiciones del SEA (Simposium Escultura Alicante), que presentó en sus salas en otoño de 2006. Coincidiendo con el proceso de instalación de la exposición y su inauguración, Lingaraj Maharana y Shrikant Deodhar ofrecieron un taller público en Alicante sobre su trabajo escultórico, un acontecimiento verdaderamente excepcional…

Tengo muchos recuerdos de Lingaraj, algunos materiales —compré cuatro de sus esculturas; y tengo también una serie de dibujos eróticos que hizo especialmente para regalarme su último día en España—, y sobre todo anécdotas personales. Los últimos días en Alicante habíamos llegado a tal comunicación no verbal, puramente expresiva, que casi no necesitábamos ayuda ajena ni traductores para comunicarnos: los ojos, las sonrisas, los movimientos de cabeza y manos lo decían todo. Lingaraj dejó a su paso por Alicante una estela de simpatía inolvidable… Estoy seguro que pronto o más tarde viajaré a Orissa y conviviré con Lingaraj y su gente en su territorio familiar. Será el reencuentro con el Maestro, pero sobre todo con el amigo… Así SEA, así será…


Fotos: José Noguero y Lingaraj, esculturas del maestro Lingaraj Maharana. Orissa 2005 (autor José Noguero); retrato de Lingaraj, Alicante, septiembre 2006

6 comentarios:

Almatina dijo...

“Cada paso... es una danza, cada palabra, una canción, cada día... es una fiesta”, esto dicen los hijos de Brama

Y repito yo con alegría que la verdadera comunicación está en el alma y en el brillo que se desprende de ella.

V dijo...

Hola, amante del arte:

Vengo a agradecer tu amable comentario. Me halaga saber que te ha gustado mi blog.
Yo he estado mirando el tuyo y te felicito, está muy completo y tu manera de redactar es muy agradable.

Estaré por aquí con lupa y todo siguiendo tus pasos.

Saludos.


V.

Almatina dijo...

Por cierto, tenías razón, seguro que me ha gustado.
Una consulta, hay un comentario suprimido que no he visto.
Has sido tu?

Alguien ha suplantado mi identidad en el periódico 20 minutos y no quiero que toquetee mis cosas sin mi consentimiento, así que he dado parte a los redactores delperiódico digital.

Lo que no sé es: si uno que hace un comentario en otro blog, puede borrar alguno que haya puesto y no le ha terminado de convencer (como autor del mismo).

Almatina dijo...

Ya está resuelto, era un comentario repetido.

Buf, perdona pero es que hay algunas personas (y ciertos trolls) que se hacen pasar por mí, en foros y lugares varios, suplantando mi identidad y eso nunca me había pasado.
Ciao!!

ev dijo...

Me encantan esas esculturas. Que bonita experiencia.

marina dijo...

Lingaraj Maharana.

Maestro, Aprendiz... es casi palpable la sensación que describes, cuando las palabras sobran, no hacen falta, algo fluye, y las mayúsculas se disuelven en un solo magma que alimenta ese fuego de la vida.

Sé que no es lo mismo, pero esos momentos en que se cazan las miradas, sonrisas, entre dos músicos mientras están tocando, esos momentos... (no encuentro la palabra para terminar...)

:-)