lunes, febrero 18, 2008

Los secretos que aprendí en Valdrada (III)


... En el cristal se percibía el pulso de los ríos, / el humo de los cerros, el resplandor del mar, / y una esfera en la palma de la mano sostenías, / de cristal, y dormías en el trono, / y ¡Oh Dios Santo! era mía solamente.


Fragmento de Los primeros encuentros: poema de Arseni Tarkovski (1907-1989), traducido por Irina Bogdaschevski


Foto: Campari con naranja, Mediterráneo; marzo 2005

3 comentarios:

EURICE dijo...

Bueno Pilares hay unas cuantas, lo que si me suena es el apellido ja, ja, ja, ja. La coca si que la conozco;)
ja,ja,ja,ja,ja...somos intimas amigas
jajajajajajajajajjajajajajajajaa.
Intentare hacer de detective para ti, pero eso te costará...je je .

Cel3ste dijo...

...entra y sale... va y viene como el atardecer, se mece en una hamaca...

Addictive Epicurean dijo...

El último verso es arrebador. Hmmm... Y ahora esto... Me recuerda a mi Reina de la Decadencia delirante y dominante en el centro del laberinto. Curiosa copa de caprichos...