domingo, febrero 17, 2008

Preguntas de un viajero curioso...


¿Por qué viajamos los viajeros? ¿Por qué rehusamos permanecer tranquilamente en nuestras habitaciones domésticas, en nuestros pueblos familiares, y vamos vagamundeando por territorios extranjeros? ¿Queremos encontrar nuevas triangulaciones de la realidad y la vida? ¿Queremos ser de aquí y de allá; simultáneamente; o por el contrario no ser de ningún lugar, existir “entre”? ¿Viajamos porque somos inquietos por naturaleza, genéticamente, o por educación? ¿Viajamos por deber o por necesidad? ¿Acaso viajamos para buscar lo desconocido con la secreta esperanza de encontrar lo prometido aún sin conocer? ¿Se viaja porque nos sentimos estrechos en nuestro espacio social y necesitamos extender nuestros dominios mentales? ¿Viajamos para cambiar o cambiamos nuestras perspectivas viajando? ¿Viajamos para calmar nuestra ansiedad o para alcanzar exhaustos esa especie de “calma primitiva”, “Paz de Dios” que diría Bruce Chatwin? ¿Se viaja para ser únicos o para poseer experiencias diversas? ¿Se viaja por amor o creemos encontrar el amor sólo en el éxodo amoroso, transitando de un corazón a otro, de un cuerpo a otro también? ¿No será que viajamos para decir que estamos viajando, para escribir sobre nuestro viaje? ¿Qué nos guía en nuestro viaje: la intuición, la curiosidad, el instinto de evadirnos y huir, la esperanza y creencia ciega en el destino, la magia de un nombre que resuena en nuestra memoria sin saber muy bien por qué, la “simpatía” con algo incierto, una ética propia del viajero, su estética, la fascinación por los misterios, una enfermedad crónica del alma? Seguramente de todo un poco… ¿no? Las respuestas habitan en los pliegues de sus preguntas…—¿Recuerdas qué escribí en aquella primera historia de un tuareg existencial?


Foto: Atardecer a orillas del Amazonas (al oriente de Manaos, Brasil); abril 2006

17 comentarios:

Addictive Epicurean dijo...

Hmmm... Pues yo creo que es porque los viajeros tienen los ojos verdes, aunque seasn camuflados. Ya lo decía Baudelaire.
"Te gustará lo que me gusta y a quien le gusto: el agua, las nubes, el silencio y la noche; la mar inmensa y verde; el agua informe y multiforme; el lugar en que no estés; el amante que no conozcas; las flores monstruosas; los perfumes que hacen delirar; los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen y comen como las mujeres, con voz ronca y dulce."

Es lo que pasa cuando la luna te estrangula siendo un niño.

Denise dijo...

A mi me mueve la curiosidad de la comida, la gente, los olores, los sonidos... me apasiona pensar que ese mundo que yo veo desde una vitrina es la vida "normal" de alguien más.

Ersi Samará dijo...

Yo también me alegro de encontrarte, viajero! Como griega que abandonó sus tierras para adoptar Barcelona y, últimamente, Beceite como lugar para echar raíces quebradizas, entiendo tus preguntas sobre los viajes y todas las respuestas me parecen válidas. La verdad tiene muchas caras, haría falta la geometría fractal para dibujar su rostro. Un abrazo a Mallorca!

DianNa_ dijo...

Yo viajo, paseo constantemente ;P pero con la imaginación, cual Alicia en Blogmaravillas.
Sera que no tengo carencias?? Ni curiosidad??
Nooooo!!
Es que tengo la escoba rota y así no se puede!!

Ahhh !! Me alegro que no seas un ángel, las plumas me hacen estornudar.
Aunque por otra parte podríamos echar carreras ,tú con tus alas y yo con mi escoba...
Besitos^^

Inocencia prohibida dijo...

En mi opinión todos viajamos por todas las preguntas que has puesto. Pero si me lo preguntas a mí, viajo para conocer otros lugares, sus costumbres, sus sabores, sus olores...

El mundo es un lugar muy diverso donde se puede aprender muchas cosas, a tolerar a los demás, y hacernos ver que no solamente nuestra cultura es la mejor.

No he viajado mucho, pero siempre que tengo dinero aprovecho. Pero bueno...en el baño de un avión nunca, aunque sería interesante... jajaja.

Por cierto la foto preciosa

Un beso grande ;-)

Inocencia Prohibida

Horrach dijo...

Bueeeeeeenas, com anam?

La pregunta podría también formularse a la inversa, aunque no lo señalaría a usted, sino a un servidor: ¿por qué no viajamos los bichos del subsuelo? Se me corren varias respuestas, unas gratificantes y autocomplacientes (ya sabe, lo de Pascal), y otras menos amables. Tal vez las dos tengan parte de razón... o ambas estén equivocadas, no sé.

shalom

Belén dijo...

Pues yo creo que viajo porq encontrar mas respuestas o posibles respuestas, no están todas a este lado del continente, o polo, o hemisferio...

besicos

Ginebra dijo...

Pau, hola y gracias por volver a verme.
Viajo porque me transporta lejos de lo cotidiano y diario; me hace soñar, porque es un regalo para todos mis sentidos: veo cosas y gente distintas, otros sabores y olores, veo las diferencias culturales tan importates para el enriquecimiento personal.
Viajo para vivir otras historias que en una pequeña ciudad como la mía no son posibles. Viajo para tener experiencias y para comprender mejor la geografía y la historia que me enseñaron en la universidad y que me da de comer.

Ellie me dijo...

algunos viajamos porque buscamos mejor hogar y un futuro, como los pajaritos. Haciendo un nido distinto cada vez dependiendo de la especie, en nuestro caso gustos :)
otras veces algunos viajamos por ponerse en el lugar de otras culturas por un rato. Comer y vivir en sus casas, conocer su economía y poder decir que viajamos para aprender a respetar todos los países, no sólo por sacar fotos. :)
Es rico ser pajarito de verdad.

Ornella dijo...

En mi caso, porque no quiero conformarme, porque estoy viva.

Frabisa dijo...

Gracias por visitarme y por tus cariñosas palabras. Siempre serás bienvenido.

Respecto a tu entrada sobre el motivo que nos lleva a viajar, creo que las razones son tan diversas como distintos somos los seres humanos. Existe el turista de tumbona y playa y que no tiene mayor interés por otra cosa. En mi caso, viajo para ampliar mis horizontes mentales. Viajo para conocer de cerca otros paisajes, otras culturas, para disfrutar de cerca el arte que tantas veces he saboreado en los libros. Viajo para ser más, para empaparme de la sabiduría de otras gentes, para degustar otras gastronomías, para crecer. Un beso

Samantha dijo...

Hay muchos tipos de viajes, existen algunos con el fin más hedonista y otros con un fin de reafirmación, se reafirman conceptos de relaciones, gustos, hábitos y vicios, hay viajes completamente reparadores y están aquellos a los que únicamente podemos ir solos, sin compañía y esos son los más importantes e inevitables, a través de esos viajes la vida siempre nos indica en dónde estamos parados y quiénes somos en realidad y al volver de esos viajes nuestro mundo de origen o el que habitamos cotidianamente se resignifica de una manera maravillosa, entonces los viajes también son resemantizadores.

Pau: Ya vine otra vez, he estado viniendo pero no había tenido tiempo suficiente para comentar, un saludo¡¡¡¡ Desde acá:)

Azul dijo...

Hola Pau!!

Gracias por tus visitas y molestarte en ver mis blogs, encantada de leerte!!Vuelve cuando quieras y si te apetece, prueba el lado oscuro!!

Un Besazul

Alma dijo...

Yo, que hoy estoy viajando por blog, sí, vuelvo a caer en el tuyo con tiempo.
Una de las muchas respuestas sería para evadirse,aunque el retorno suele ser siempre bastante reconfortante, en mi caso.

Besosos salados

ev dijo...

Viajo para complacer los sentidos, para el intercambio de información, para ampliar y reconocer la burbuja, para cambiar de esfera al menos por un ratito, para tratar de abarcar lo inabarcable.
Pero bien comentaba alguien por ahí, está el viaje en que te desplazas, está el viaje en que te quedas quietecito solo sientiendo, y está el viaje que simplemente transcurre a tu alrededor, te muevas o no: la vida es un eterno viaje.
Gracias por comentar en mi Blog de fotos. Coincidimos en muchos temas de interés.

Ainhoa dijo...

Ufff...¡Son tantas las razones! Así que para resumir diré que viajo porque todavía no he encontrado una buena excusa para no hacerlo.
Un saludo.

Demolition Doll dijo...

Un viaje es una aventura y la aventura es la única forma de robar tiempo a la muerte