jueves, febrero 28, 2008

Oración del viajero místico...


Quiero ir más lejos o más cerca… partir de nuevo, “mon ami”. Viajar a bordo del mundo, a su grupa, bajo sus velas… Quiero escribir de nuevo sobre sus dunas y sus olas, volver a tatuar mis caminatas en la giba de sus montañas y en las hondonadas que llaman valles o vientres, rescatar mis secretos de sus pozos ciegos y beber de sus manantiales escondidos bajo la hojarasca de otoño. No quiero aturdirme por la escritura y sus urgencias —ay, si cultivara con mayor empeño la paciencia (no la pereza)… Ojala supiera escribir sobre el mundo, la vida, sin arruinar sus blancas yemas de madrugada. Si supiera encontrar la “buena distancia” entre el mundo y la literatura. Encontrar entre las brumas de la imaginación la distancia correcta entre lo real y lo soñado, que vibren al unísono aunque dispares… ¿Debería ser más simple y concreto, mantener la coherencia y el equilibrio de las palabras sobre el abismo del sin sentido? ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? —Sí, ya sé, el Viaje no es un asunto de kilómetros, aunque es para toda una vida; también tiene que ver con el espíritu, el ánimo, la resistencia. Hay que ganar ese punto central desde el cual todo es equidistante, ese centro del universo desde donde divisar el desfile de los acontecimientos sin desfallecer ni rendirse antes de la hora-tsunami. Acompasar el movimiento de los pensamientos, de los ojos, los pies, al ritmo de los paisajes apareciendo y desapareciendo, unos tras otros, indolentes; los sucesos encadenados a su agonía; las palabras indecentes sumisas al escándalo de los corazones… Hay que alcanzar pronto el movimiento psíquico continuo que asegure la inercia del viajero aun en los momentos de mayor tristeza y nostalgia —o cuando nos asalta la tentación de quedarnos por más tiempo, ese desear morar (propietario) deliciosamente insoportable a veces —permanecer en sus brazos por ejemplo, para siempre… La aventura tiene otros hogares, otros puntos de vista, distintas magnitudes para medir el tiempo, los espacios, la velocidad del aire libre y nuestra sombra; otras imágenes que representar o que la representen. El viajero místico es un ser errante con sus errores bajo el brazo, indiferente. No está hipnotizado por sus recuerdos ni tampoco obsesionado por lo que luego dejará a su espalda. Su diáspora le fascina tanto como sus abandonos e incomparecencias. El Viajero mira a lo lejos y desde lejos y en su mirada habita el misterio… —el misterio es su mirada; desaparecer le da poder; mirar adelante, ligereza… Vivir este exilio romántico y exótico es mi destino. Ojala supiera fundir, unir indisolublemente, mi alma, la tierra, a la escritura… Viajar, amar, escribir… —tres cuerdas tiene mi guitarra…


Foto: Barcos a orillas del Amazonas. Belem, Estado de Parà, Brasil; abril 2006

17 comentarios:

CUCALELLA dijo...

Quisiera ser ese viajero infatigable, que nunca mira atrás sino siempre hacia adelante, pero a veces el pasado se convierte en una pesada losa que tengo que arrastrar para rememorar a mis antecesores. Un gran saludo, mi querido Pau!!!

Eloisemoi dijo...

Yo soy así.
Jeje, ya sé que no es para soltar una carcajada pero: al menos, podemos encogernos de hombros y sonreir, nO??
A lo mejor estas un poco bloqueado y el alma te sugiere viajar, desplazarte.
Es interesante que nos leamos. Y la expresión...
Gracias por existir/ nos.
Sin otra,
ELo.

*LaDy SiSiaK* dijo...

"El viajero místico es un ser errante con sus errores bajo el brazo, indiferente. No está hipnotizado por sus recuerdos ni tampoco obsesionado por lo que luego dejará a su espalda."

Siempre tendrá una memoria prodijiosa para no olvidar quienes han sido los torbellinos y portices de su vida...

besos

Sylvie dijo...

Me hiciste desear partir...

porque esa también es mi canción favorita...con o sin guitarra...

besitos.

belita dijo...

Hay algo que me ha guistado muchisimo en tu texto de hoy "el viajero mistico es un ser errante cons sus errores bajo el brazo"... Todos somo un poco ese viajero aunque no todos sabemos dejar atras los recuerdos o pensar que lo que ahora tenemos desaparecera.

Besos

mi despertar dijo...

Me gusta todo en tu blog, lo veo como arte

Anónimo dijo...

Qué sugestivo enmascaramiento, se disfrazaba tanto de sí mismo que acababa por parecerse demasiado a sí mismo... Sólo los emboscados como tú y yo lo entendemos
Camelio

Anónimo dijo...

En el bosque, el olor es fundamental y viajar a través del olfato es solución para los que andan enmscarados de sí mismos
C
A propósito de tus escritos que por birlilirloque me llegaron a esta parte del mundo, recordándome otros escritos que me fueron dedicados tiempos atrás y en otras partes del mundo.

Belén dijo...

La única forma de conocer el alma humana es viajando... desde un lado al otro, conocer tribus, colores, formas... de todo...

Solo así conocerás al ser humano en toda su dimensión...

besos

Daniela dijo...

Pau...tres hermosas cuerdas , bien hilvanadas.

El viajero místico, a pesar de lo errante es feliz...ha logrado llegar a la indiferencia, porque sabe que tiene la capacidad de arrastrar a otros, sacudir la inercia a pesar de la pereza, crea verdaderos puentes mentales tiene tacto y diplomacia. Es una persona que aprende a recorrer el “camino sutil como el filo de una navaja”.
Sigue adelante y disfruta del exilio con equilibrio y estaré aquí pendiente de tu hermosas letras.
Un abrazo.

Ainhoa dijo...

Cuando uno viaja se despoja de la rutina, tiene más espacio para ser uno mismo, para conocer, conocerse y dejarse sorprender, para apreciar su propia realidad desde otra perspectiva repleta de colores, aromas y sabores nuevos que te acompañarán para siempre en el recuerdo. ¿Cómo resistirse?
Un saludo.

kukilin dijo...

Me identifico con vos por ser una viajera errante. ¿Pero realmente se puede olvidar tan facilmente lo que dejamos atrás?
Saludos.

Ellie me dijo...

que viajero tú eh :P

Que rico que haces lo que te hace felíz, lo mejor de lo mejor Don Viajero Místico.
te cuento algo. Ayer o hoy en la madrugada, como quieres decirle, miré casi todas tus fotos lindas. En un post pusiste, 'Mis Manos' y no sé si serán tus manos en realidad. Pero hey, místico y todo conozco tus manos. Les llamaré 'manos místicas' jajajaja
besos risueños :)

ev dijo...

Tres cuerdas y mira que cantidad de música...
Hoy
ha viajado miles

Nany dijo...

Dios mio!!! Que apasionado y profundo… de cuantas cosas habla el viaje de tu alma... hermoso. Me encanta.

∂ZuL™ dijo...

A veces quisiera viajar a sitios que me encantaron como Cuba, Barcelona y la bella Italia en especial a Venecia... son sitios donde me sentí perdida y el tiempo no existía... seria volver a mi "habitat" natural... saludos!

marina dijo...

La mía tiene seis cuerdas, pero a veces basta pulsar una sola para que los armónicos se disparen; así se esparcen, por los otros puntales aparentemente intactos, melodías sutiles y contagiosas, miradas lanzadas hacia el horizonte.

un bes,